martes, 28 de agosto de 2012
El tiempo y las relativas implicaciones en la vida diaria
Aunque mi obvia juventud he podido observar que las personas ordenan su vida y su aspiraciones segun el parametro temporal en el que viven. Con ello quiero decir que cada uno da mas importancia a una de las tres divisiones tipicas del Tiempo: pasado, presente y futuro. Podrian dividirlo de otras mil maneras pero prefieren hacerlo de esta. Tambien podrían fijar su atencion en su nivel de empatía, en si tienen o no la extraordinaria capacidad de comer 69 hot dogs seguidos o en evitar de darse contro un palo por la calle mientra chatean por el whatsup, pero no, prefieren fijarse en el Tiempo. El Tiempo que les atormenta dias y noche.
Solo quisiera recordar una cosa a todos respecto a esta brujula vital generalizada, no está bien calibrada. Nadie toma en cuenta en su vida cotidiana qué es realmente el Tiempo y no qué es aparentemente. Tal y como enseña la física relativista el establecimiento del pasado, del presente o del futuro es absolutamente subjetivo al igual que la velocidad en que estas tres fases transcurren o su cercanía o lejanía. Pensad que en realidad no hace mucho la península ibérica sufría el acoso de la Inquisición, pero parece extremamente lejano debido a lo corta que es la vida de un humano. El Tiempo como lo ve la mayoría es un río que fluye cuando en realidad de por si es estático, son las mentes conscientes que lo dividen y lo calculan y lo mesuran. Visto desde un punto de vista objetivo la división día-noche, invierno-primavera-verano-otoño y todas las demás se mantienen gracias a un sutil equilibrio entre la Tierra, la Luna y el Sol.
Todo esto viene a que considero ridículo fijar la vida de alguien alrededor de su pasado y llorar los años pasados, o despertarse cada día pensando que podria ser el último - al estilo Carpe Diem aunque el poema de Horacio tiene unos 28 siglos de vejez - y dedicar cada acción únicamente para la felicidad del presente, o pasarse dias y noches trabajando para un futuro lejano - y aquí no hay enlaces que valgan- . No invito a nadie a rechazar todo al estilo Descartes, sino de plantearse la vida de otra manera. Si uno es consciente que el Tiempo tal y como es en realidad es pasado, presente y futuro al mismo tiempo, hay que vivir según esta realidad. Manten tu pasado presente para gestionar el presente de la manera mas feliz y razonable para poder programar un futuro que ha de ser optimista.
Asi pues, haceros un favor humanidad y cuando llegue Septiembre y desperteis del coma veraniego intentad ser mas coherentes. Que nadie se excuse mas que los problemas de hoy no son su culpa sino de los errores de quien estaba antes allí, dejad de organizar vuestra vida - vuestra economia - para que unicamente el presente sea feliz y dejad -por favor, es agobiantes - de quejaros de un futuro que unicamente podeis ver de manera pesimista sin saber realmente si existe. Vivid y nada más.
[Imagen de: http://newsflick.net/post/30385023562/why-the-long-face-a-shoebill-at-ueno-zoo-in]
lunes, 20 de agosto de 2012
“Os enseñaré
maravillas, esta es mi promesa. Aunque la palabra puede engañar,
algo maravilloso no significa que sea siempre algo bueno. El Universo
es falto de felicidad, de odio, de tristeza, de envidia o de
diversión. No diferencia entre el bien y el mal. No es empático.
Ese extraordinario
secreto que guarda todo humano en su interior es el mismo secreto de
la eterna batalla entre la gravedad y la explosión
en un sol. Aquello que maravillosamente hace que los girasoles sigan
el sol, el agua se transforme en nubes y los relámpagos
siempre vengan antes del trueno.
Os enseñaré
maravillas, os enseñare vuestro secreto del Universo, pero no
vengáis con
falsas esperanzas”
El silencio invadía
mi ser después de haber leído el letrero delante de la caravana. La
luz del neón lila rodeaba las rojas letras de advertencias y seguía
sin entender porque una adivina quiera alejar de esa manera a sus
clientes. O también podría
ser que esas desoladoras palabras atrajeran
mas personas movidas por la curiosidad.
Con un ligero
temblor en las
piernas me acerqué a la puerta metálica
y después de
tocarla una suave pero amarga voz de mujer me invitó a entrar. Rosa
era la olor, al igual que la marihuana seca quemándose.
El ambiente era toxico y amargo, lleno de recuerdos y fotos de
desconocidos que observaban silenciosos pero de alguna manera sabia
que en su silencio se movían millares de murmurios
sin sonido llenos de criticas e insultos hacia mi persona.
Me senté a la única
mesa de la pequeña estancia. Dos sillas, un mantel azul y una vela.
Todo era muy extraño. Con una mueca que intentaba ser una sonrisa,
la vidente cogió
mi mano y rió. Tenia el pelo sedoso y castaño con canas. Su tez
arrugada daba la sensación
de alguien que ya estaba cansado de la vida y que se arrastraba por
ella por la inercia de no poder morir. Transparente, fría y áspera
su mano, pero sus
ojos eran alegres y jóvenes.
Me hacían sentir
feliz mientras me acercaba una baraja de cartas.
“Mezcla la baraja
y corta con la izquierda” fue la única indicación que me dio
mientras de la nada se sacó un vaso de vino rojo. Mientras barajaba
me preguntaba si era vino del bueno o algo de baja calidad que con
dos sorbos te deja perdido en una gran y espumosa nube de recuerdos.
Con la izquierda corté la baraja y la señora cogió una mitad, con
sorprendente velocidad distribuyó
siete cartas por la mesa en fila de tres con una y solitaria carta
arriba del todo.
“Se que tienes
prisas, no te preocupes”. Con la misma velocidad de antes giró
todas las cartas y un conjunto de imágenes desconocidas
se presentaron ante mis ojos. Ya había visto muchas veces barajas
del tarot, pero esta era la primera vez que veía
una tan rara. No reconocía ningún
personaje.
“Vaya, tenemos
aquí un joven lleno de secretos. ¿De quien te escondes? O, ¿que
escondes y a quien?”, en respuesta la miré desconfianza. Una
espinosa amarga ceja se levantó al notar mi silencio. “Como
quieras. En todo caso, los secretos que guardas a tus queridos te
están corroyendo
y poco a poco tu ser acabará por destruirse. Deberías
revelar lo que piensas sobre la vida que te rodea”. No sabia que
responder a la anciana y con timidez miré hacia la ventana de la
caravana. Las luces de la feria aparecían tan grises, lejanas y
crueles que pocos segundos después
tuve que apartar la vista. “Por otra parte, la melancolía
persigue tus sueños. Vivir en el pasado,
querido amigo, es tan malo como depender del futuro o fijarse
unicamente en el presente. Tenlo en cuenta”. Poco a poco iba
tocando con la yema de sus vidriosos dedos
todas y cada una de la cartas. Sobre cada una se paraba como a
escuchar algo no audible. Sus pendientes de cristales colorados
reflejaban la luz de la vela y el ligero maquillaje adquiría
unas sobras inquietantes pero también cálidas.
Era tan humana. “Tienes tanto talento y sigues huyendo de todo,
deberías
centrarte mas en lo que estas creando. Deja de depender tanto de la
necesidad de algo nuevo”. Ya había
llegado a la última carta, una estrella fugaz. “Vaya, se acerca un
viaje hacia un destino muy lejano”. Su mirada se había
vuelto de pronto maliciosa y mala. “Podría
ser que te vayas a otro continente como a otro mundo, así que ten
cuidad en no perderte por el camino pero disfruta siempre del viaje”.
Retiró las cartas de la mesa.
“Son 3 pavos y
aunque tu cara es bonita no te haré descuento”. Y de hecho lo
había pensado y no creía
posible que pudiese leerme el pensamiento. Saqué el dinero del
bolsillo y la miré pensativo pero cercano. “Usted tampoco me ha
dicho nada nuevo, todo lo que he descubierto aquí ya lo sabia de
antes”. El sonido que la vidente produjo parecía miles de vidrios
que se rompían,
una sinfonía
aguda y sofocante. Era su risa. “¨Leíste
el letrero. Yo te he mostrado las maravillas que albergas en tu vida
y te digo que podrías ver muchas mas, lo único
es que tu no quieres verlas ni vivirlas.
Vivir en el pasado, en el presente o en el futuro te obliga a ver
solo una parte del Universo. Los secretos que arrastras en tu joven
espalda no te permiten disfrutar de tu vida. El talento que escondes
dentro de ti es la única vía
de salida y no quieres utilizarla. Sinceramente,
eres un suicida. Pero si quieres seguir viviendo
así, allá tu. ¡Adelante el próximo!”.
La ultima exclamación parecía
mas una despedida forzada que otra cosa. Con un poco de pinchante
rabia salí de la caravana y dejé entrar una pareja. La chica,
morena, era hermosa.
Con desolación me
alejé reflexionando en el tipo de viaje que se acercaba y del que no
conocía en
absoluto la naturaleza.
domingo, 29 de julio de 2012
He desaparecido durante un largo tiempo en el que intenté acabar la universidad con unas notas adecuadas aunque la realidad cambiante pero firme del mundo que me rodea no me empujaba a seguir estudiando. Hay tanto que parece nuevo y que al fin y al cabo es siempre lo mismo.
Si analizamos las actitudes y acciones actuales podemos ver el obvio reflejo del pasado, como una gran paradoja ya que cualquiera puede escuchar o al menos oír los gritos a la modernidad y la innovación que, si uno se lo toma con diversión, alimentan unas amargas risas que substituyen la rabia. El ejemplo al origen de estas risas son las protestas estudiantiles que personalmente he vivido y observado. Debido a que su estructura y funcionamiento me han sido desconocidas hasta este último año, no he participado de pleno como mi moral me gritaba y me imploraba de hacer. Por suerte. La verdad es que desde la Universidad Autónoma de Barcelona todo recordaba mucho la fallida revolución estudiantil en la Francia del 1968, que espero que cualquiera que lea estas lineas investigue a fondo en un buen libro de historia y no en la Wikipedia donde desafortunadamente está pobremente resumida. Básicamente se trató de un enorme e internacional intento de los estudiantes de cambiar su situación de la época utilizando los sistemas de protesta y huelga típicos y tópicos de los trabajadores y los sindicatos. De hecho las protestas cobraron fuerza solo cuando varios sindicatos se unieron al ver la posibilidad de reclamar unos cuantos derechos y cuando los consiguieron y se fueron, las protestas se desmoronaros y hasta la misma población francesa se puso en contra de los estudiantes.
Todo se repite hoy. Pero no es tanto de las polémicas protestas de los estudiantes de lo que quiero hablar (os he engañado, ¡ah!), aunque probablemente algún día tendré que hacerlo, como del continuo ciclo de sucesos que se van repitiendo década tras décadas y de las personas que lo notan. Suelen ser personas o tan instruidas que ya están hartas de tantos capítulos repetidos o personas no lo bastante instruidas como para notar las sutiles diferencias entre los diferentes eventos. En todo caso, acaban todas por perder la fe. Aclarando, perder la fe no significa dejar de creer en algún tipo de religión o espiritismo y que tal acción es algo horrible. Lo espantoso resulta ser perder de creer en algo que puede ser perfectamente la esperanza en la mejora futura de la humanidad, en la belleza del Universo o de lo sorprendente que son los dedos. Perder la fe en algo resulta horrible. Me aterroriza. Lo que queda es una quejar sobre cualquier aspecto de la respectiva vida y que acaba concentrándose en quejarse del trabajo, la pareja, el Estado, la sociedad, los zapatos, el arroz, los cereales, los penes, las vaginas, las manos y quien sabe que más. Todo acaba siendo un continuo quejido de todo lo que uno le rodea por la simple falta de la fe en algo como el futuro, la vida o una infructuosa religión.
Al fin y al cabo una parte de la vida se basa en mantener la esperanza de una cima a la que llegar y a la que se puede llegar, aunque se una ilusión. La falta de esa chispa de auto-mentira que te empuja hacia esa meta nadie nunca podrá tocar es la que, en parte, transforma el sobrevivir en vivir. Una metamorfosis antikafkiana que neutraliza los humos contaminadores de la desesperación y progresa la existencia a un estado mas liviano y mas propenso al luminoso y extravagante plasma.
Si analizamos las actitudes y acciones actuales podemos ver el obvio reflejo del pasado, como una gran paradoja ya que cualquiera puede escuchar o al menos oír los gritos a la modernidad y la innovación que, si uno se lo toma con diversión, alimentan unas amargas risas que substituyen la rabia. El ejemplo al origen de estas risas son las protestas estudiantiles que personalmente he vivido y observado. Debido a que su estructura y funcionamiento me han sido desconocidas hasta este último año, no he participado de pleno como mi moral me gritaba y me imploraba de hacer. Por suerte. La verdad es que desde la Universidad Autónoma de Barcelona todo recordaba mucho la fallida revolución estudiantil en la Francia del 1968, que espero que cualquiera que lea estas lineas investigue a fondo en un buen libro de historia y no en la Wikipedia donde desafortunadamente está pobremente resumida. Básicamente se trató de un enorme e internacional intento de los estudiantes de cambiar su situación de la época utilizando los sistemas de protesta y huelga típicos y tópicos de los trabajadores y los sindicatos. De hecho las protestas cobraron fuerza solo cuando varios sindicatos se unieron al ver la posibilidad de reclamar unos cuantos derechos y cuando los consiguieron y se fueron, las protestas se desmoronaros y hasta la misma población francesa se puso en contra de los estudiantes.
Todo se repite hoy. Pero no es tanto de las polémicas protestas de los estudiantes de lo que quiero hablar (os he engañado, ¡ah!), aunque probablemente algún día tendré que hacerlo, como del continuo ciclo de sucesos que se van repitiendo década tras décadas y de las personas que lo notan. Suelen ser personas o tan instruidas que ya están hartas de tantos capítulos repetidos o personas no lo bastante instruidas como para notar las sutiles diferencias entre los diferentes eventos. En todo caso, acaban todas por perder la fe. Aclarando, perder la fe no significa dejar de creer en algún tipo de religión o espiritismo y que tal acción es algo horrible. Lo espantoso resulta ser perder de creer en algo que puede ser perfectamente la esperanza en la mejora futura de la humanidad, en la belleza del Universo o de lo sorprendente que son los dedos. Perder la fe en algo resulta horrible. Me aterroriza. Lo que queda es una quejar sobre cualquier aspecto de la respectiva vida y que acaba concentrándose en quejarse del trabajo, la pareja, el Estado, la sociedad, los zapatos, el arroz, los cereales, los penes, las vaginas, las manos y quien sabe que más. Todo acaba siendo un continuo quejido de todo lo que uno le rodea por la simple falta de la fe en algo como el futuro, la vida o una infructuosa religión.
Al fin y al cabo una parte de la vida se basa en mantener la esperanza de una cima a la que llegar y a la que se puede llegar, aunque se una ilusión. La falta de esa chispa de auto-mentira que te empuja hacia esa meta nadie nunca podrá tocar es la que, en parte, transforma el sobrevivir en vivir. Una metamorfosis antikafkiana que neutraliza los humos contaminadores de la desesperación y progresa la existencia a un estado mas liviano y mas propenso al luminoso y extravagante plasma.
domingo, 1 de enero de 2012
Mientras el nuevo capitán del barco España toma el mando y muestra al mundo la confusión que tiene que tener él, sus empleados y los ciudadanos que hoy en día se agarran a su sombra para entender que es lo que pasa sin pasar por el calvario de un debate televisado que acaba como acaba (con un café y mas confusión a agregar a la colección), yo me deleito con los varios trabajos de la universidad que van de paseo junto a mis dos nuevos proyectos personales (mas todas las reformas a mi cuarto que he dejado en un suspenso y que merecen la atención de los medios).
Hace mucho que no publico ni en este blog ni en Tumblr, como tampoco es que esté muy informado sobre los tiempos actuales (acabo de descubrir que ADN ha cerrado). Los motivos son varios y la verdad, no veo porqué debería estar explicando algo así. El motivo de este acto de reaparición es que tenia intención de hablar de algo, pero la idea aun no se ha formado.
Mientras meto el dedo en el bote del azúcar moreno y juego al "submarinista" no puedo dejar de pensar en lo divertido que es mirar los noticieros en la televisión o echar un vistazo a las ultimas noticias en cualquier periódico por toda la marabunta que se está construyendo con las nuevas reformas estatales o mundiales. Se están moviendo eventos con fines precisos pero que van dando bandazos. Un ejemplo es el resurgimiento de la llamad Ley SINDE bajo las alas del renovado (de coraje) señor Rajoy, aunque en mayo 2009 no parecía tan interesado por no decir que no la aceptada. Será que las reconversiones son mas comunes de lo que yo creía.
Entiendo a los defensores del Relativismo, pero considero que comportarse como un bandereta o en todo caso como un bipolar (sin tener la enfermedad) no es solo de mal gusto, sino que desde esta perspectiva toda entrevista o acto o comentario se transforma en una broma. Siempre ha habido algún que otro personaje que se contradice con el pasar del tiempo, pero siempre de forma disimulada y no tan a menudo. Pero como todos los eventos del universo, algo tiene que evolucionar. Por lo tanto se ha pasado de unos pocos y pocas veces a unos muchos (importantes) y muy a menudo. Toda declaración es humo. Y pueden estar criticando la especulación que hubo y que provocó la crisis actual, pero al ver como todos se contradicen alguna declaración en un espacio de menos de un año llega a ser ridículo. Uno no se puede presentar a un cargo importante manteniendo unas promesas que no solo no se mantienen, sino que se aprueban reformas que son totalmente opuestas a los ideales declarados unos meses antes. Escribo esto pensando no solo en mi actual jefe estatal, sino en toda imagen publica relevante y actual. Me sorprende que de golpe todo campo del saber con un mínimo de seriedad se haya vuelto un penoso cabaret con payasos como protagonistas.
Y yo de cabaretismos y payasismos ya estoy harto. En este momento de mi vida lo único que necesito es estabilidad, tranquilidad y seriedad. No estoy para bromas y ni para jugueteo. Imagino que algunas personas están tan arriba que no pueden fijarse que en el grupo tan grande que dirigen hay unos individuos que a causa de tanta ambigüedad, cabaretismo y confusión están mas que maltratados.
jueves, 24 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
Hace unos días hablé de mis motivaciones a la hora de crear este blog. Puse por escrito cual era mi objetivo y mis necesidades de estudiante paranoico. Esta noche (si alguien lo ha notado siempre escribo de noche, y por esto cuando publico nadie lee nada) volveré a hablar de la jaula Faraday.
Conversando con una compañera de clase sobre este termino y lo que significa, he considerado importante desglosar los significados que me interesan y conectarlos con los eventos que se han desarrollado el pasado fin de semana. De echo, y un poco exagerando, podría comprar aquellos echos como la prueba de las teorías de Einstein y un insultos a los recién descubiertos neutrinos y a la tanto querida teoría de cuerdas en la que todo el mundo cree pero que hasta ahora sus 11 dimensiones no han sido demostradas.
Reavivando la metáfora, la jaula Faraday significa toda esa parte de nuestra vida donde estuvimos protegidos por la familia y donde podíamos pasarnos el día delante de la televisión mirando el Armageddon y no preocuparnos. El efecto que produce una familia donde se mantiene un buen clima de amor y preocupación, es que los hijos no temen al futuro ni tampoco se cuestionan su supervivencia. La prueba mas luminosa son los estudiantes universitarios que están a su primer año y acaban de trasladarse. La mayoría de ellos llega el domingo por la noche con un maletón lleno de ropa limpia y tappers, lo vacían a lo largo de la semana y vuelven el viernes por la tarde a casa. Allí dan a lavar la ropa y los tappers para llenar a sus padres. Hay algunos de ellos que llegan a definirse independientes. Este evento recurrente semanalmente es la prueba de como aunque lejos de casa la protección de la "jaula Faraday" se mantiene. Esta protección es necesaria para sobrevivir, pero no es ningún encarcelamiento. Aunque la palabra "jaula" puede llevar a pensar que es una estado de prisión infantil, seria inexacto percibirlo de esa manera, ya que en realidad es una protección que no desaparece. Las jaulas Faraday tienen puertas, llega un momento en que el hijo la abre y sale. Siempre puede volver, pero fuera jamas será como adentro. Aquella falta de preocupación desaparece al encontrare con la intemperies de fuera. Siempre puede pasar que al salir alguien se ha dejado la pastilla del jabón el el suelo y el/la pobre hijo/a resbala y se da contra la pared y acaba muriendo.
Yo no suelo describir sensacion y emociones que no he sentido antes. Lo hago porque sino al describir cosas que nunca he sentido sé que no estoy expresando realmente lo que aquel evento significa. Hoy, una semana después, puedo oficialmente decir que odio los hospitales.
Todos se iluden que los hospitales son lugares felices y lugar de vida al estilo Anatomía de Gray o ER. La realidad es que es un poco como en la serie Scrubs, cuando el Doc. Cox le dice al novato que ellos no salvan vidas, sino que simplemente las alargan si pueden. Esa es la verdad, un doctor no puede salvar a todo el mundo y los hospitales son horribles. Huelen mal, esta lleno de gente que te mira mal y la comida sabe mal. No es un lugar donde hay que quedarse solo y donde deprimirte. Siempre es mejor acompañarse por un cómico. Desafortunadamente hace una semana aprendí dos lecciones en la peor de las maneras: de primera mano y sin vuelta atrás. He aprendido que nunca es fácil dejar la jaula y que los hospitales son peor que los cementerios (por suerte hay voluntarios que intentan transformarlo en un sitio bonito y divertido).
Cuando te muere uno de tus padres no es nada parecido a lo que hacen ver en las pelis. Lo primero que te agarra es un sentimiento de desesperación que dura unos segundos y que te oprime el pecho de tal manera que deseas expulsar el corazón, seguidamente viene la incredulidad de la situación y la rabia contra teóricos responsables de la muerte. Todo esto en un pocos minutos. Ojalá lo complicado acabara allí. Si te muere uno de tus padres, al volver a casa no puedes ver, tocar o decir nada que no te recuerde de una forma dolorosa aquella persona. No quieres tocar nada por si desvanece la olor, no aceptas de ninguna manera el evento y empiezas a intentar hacer lo que haces con normalidad. Un día ya se ha transformado en una semana y cuando apenas ha pasado una hora y media de la defunción ya empiezas a pensar en el futuro. Pequeñas agujas penetran desde la subconsciencia hasta la conciencia, generando un sentimiento antinatural de escapar. Lo único que sale de tus labios es: "¿y ahora que?".
Veréis, la muerte de un padre es declarar la caída de los muros que evitaban el miedo en unos pocos segundos. En breve ráfagas de terror entran por todo sitio y ningún lugar ya es seguro. Aquellas manos cálidas que evitaban que te resbalaras desaparecen y lo primero que hacen en lugar de sostenerte en pie es buscar aquellas manos en la niebla. En un moto de locura cualquier sobra o soplo de viento de lleva a creer que las manos han vuelto. Nunca vuelven. ¿Donde esta aquel joven que planeaba viajes alrededor del mundo, un piso en Barcelona el año siguiente y diversión cada jueves? En unos pocos segundos todos los planes desaparecen. Pero eso no es lo que mas duele. Esa sobra que cruza tu casa, echa de recuerdos y esperanzas daña de forma reiterarte mujeres y niños sin ningún y desdén.
En una situación como la mía deseas volver en aquella jaula y cerrar con llave, y ningún texto consigue expresar lo que en ese momento se prueba. Ningún libro, ninguna película y ningún post puede explicarlo. Pero si una palabra:
NO
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Hoy vamos a hacer un experimento social.
Esta
ultima semana ha sido algo movida para mi por varias cuestiones, una de
las cuales aun he de publicar pero el texto no quiere salirme de la
nariz. Por lo tanto voy a ocupar mi tiempo (y el vuestro) hablando de un
tema muy debatido y muy reñido: la huelga de hoy 17 de noviembre 2011.
huelga1.
(De holgar).
2. f.
Interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los
trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar
una protesta. Huelga ferroviaria. Huelga indefinida.
(rae.es)
Sección I - art. 28.2
"Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa
de sus intereses. La Ley que regule el ejercicio de este derecho
establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los
servicios esenciales de la comunidad."
Como
soy hijo de los diccionarios y de los libros en general he preferido
empezar este texto presentando las dos fuentes que toda persona deberia
analizar antes de empezar cualquier tipo de debate sobre el tema, o sea
el Diccionario y la Constitución.
Si se leen sin mucha atención
se puede notar que las dos citas tienen algo en común: hablan de
trabajadores. Hay que ser justos y reconocer algo que nadie quiere
admitir, o sea que un estudiante (sin tener en cuenta su vida fuera de
la institución educativa) no es un trabajador. Siguiendo estas dos
fuentes por lógica un estudiante no tiene derecho a hacer huelga. Si, ademas, alguien se hunde mas en la búsqueda de aquel significado, las dos definición quedan como anillo al dedo
al fin de una huelga. Si alguien se acuerda aun, yo si, las huelgas son
formas de parar la producción de algo para que los empresarios se fijen
en los trabajadores con los cuales tienen una relación de simbiosis
como la de la carabela portuguesa y Nomeus gronovii. De
esta manera el empresario está obligado a escuchar a sus trabajadores y
estos pueden intentar conseguir mas derechos, es una eterna lucha muy
divertida pero totalmente sustituible con un par de temporadas de Lost (si alguien se lo pregunta, no soy fan de Lost,
de echo lo aborrezco mucho. Pero es preferible ahora, ¿no?). La huelga
nació con la revolucion industrial y la consequente revolucion obrera.
Esto lo hemos aclarado.
Lo que no queda cristalino es la historia
de los estudiantes. Los estudiantes adquieren conocimiento y dan trabajo
a mucha gente. Pero en una huelga los que mas pierden son ellos, ya que
pierden capital de conocimiento con el que se están generando un
futuro, y después de un tiempo si no dejasen la huelga acabarían por no
conseguir sus títulos y habrá quien podría acabar en la calle. Podemos
dar por echo que la huelga resultaría totalmente inútil.
Surge,
pues, la pregunta: ¿porque los estudiantes hacen huelga y protestan? Es
una magnifica pregunta, ya que un estudiante protestando poca cosa
conseguirá. Sus actos no paran ningún mercado y aquellos hombres malos en trajes negros contra los que luchan no se van a inmutar. Para que protestar, ¿pues?
La respuesta es extremadamente obvia y simple: no hacer nada es peor que hacer casi nada.
Ese casi es un interrogante muy poderoso, solo que no ahora mismo. Toda
potencia debería temer ese interrogante como un hombre teme una
enfermedad después de haber ido al cuarto oscuro de alguna que
otra discoteca felizmente acompañado. Ese interrogante mata. Porque ese
interrogante no es nada mas y nada menos que el futuro.
Si hubiera
estudiantes poco interesados en como van recortando su futuro ni
empresarios economistas ni políticos deberían preocuparse, porque si los
estudiantes actuales no protestan no lo harán los hijos ni tampoco los
que siguen. Todo ello debido a que la población en poco tiempo de
acostumbra. Pero si los estudiantes protestan, aquí hay que temblar. Hay
que temblar por el simple echo de que el estudiante que sale de clase
es el adulto del futuro que votará y que luchará. Y los hijos de este
estudiante, por cuanto rebeldes sean, apoyaran en parte su visión.
Lucha,
hay que luchar. Hay que luchar para hacer vibrar la necesidad del
derecho al saber de cualquier ciudadano y de cualquier joven.
Recordemos la necesidad de un futuro. Recordemos que si todos lo hacen,
se pueden cambiar las cosas. Han habido protestas que sin parar el
mercado han cambiado la historia. La marcha de la sal de Gandhi
se izo cuando el aun no era ningún símbolo ni tampoco era muy conocido, y
le transformó en el emblema de un movimiento.
Hay que ser realistas. Es posible. Lo sabéis.
(imagen: www.que.es)
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